Las últimas normas laborales y lo que viene este 2020
Algunos de los cambios laborales que se preveían
para el año que se inicia
ya tuvieron lugar, lo que
me lleva a resaltar el mensaje que
esos cambios parecen traer, en un
contexto de preocupación social
en la región y la necesidad de un
cambio de visión en la actuación
empresarial en la sociedad. En
materia de salud, seguridad y prevención de accidentes de trabajo
se ha fijado la necesidad de hacer
capacitaciones presenciales para
los trabajadores y se ha establecido que no se requiere autorización
o investigación previa del Ministerio de Trabajo para el inicio de
un proceso penal, si es que en un
accidente de trabajo hubiera actuación deliberada del empleador.
En caso de fallecimiento por esa
causa se ha fijado un plazo de diez
días para las investigaciones, además de la publicación de la resolución en la que se estableciera la
responsabilidad en un accidente
y el cierre temporal hasta por
treinta días del centro de trabajo,
como sanción administrativa.
También se ha establecido que
la cobertura obligatoria del seguro de vida ley para los trabajadores
será desde el primer día de trabajo
y no desde el cuarto año.
Por otro lado, se ha prorrogado
el régimen agrario, con mejora de
derechos remunerativos, vacaciones e indemnizaciones para quienes pertenezcan a dicho régimen
y el incremento gradual hasta el
9% de las aportaciones a la seguridad social. El régimen se ha extendido al sector acuícola y al forestal, apostando por una fórmula que ha funcionado de manera
exitosa.
Finalmente, se han dictado normas que facilitarán y financiarán la
recuperación de las deudas de los
gobiernos regionales y locales y de
las micro y pequeñas empresas con
Essalud.
Toda una avalancha normativa
A ella se agregaría el incremento de
la remuneración mínima vital
(RMV), la actualización del reglamento de la Ley de Productividad y
Competitividad Laboral y la promoción del trabajo juvenil, las modalidades formativas y el teletrabajo.
También se prevé la regulación de
las plataformas digitales y el acceso
a la seguridad social de quienes
prestan sus servicios a través de
ellas. No se ha dicho nada en materia de promoción de la capacitación;
un vacío que ojalá se llene.
Además, se reforzará la fiscalización en la prevención y sanción del acoso sexual en el empleo, el cumplimento de las reglas de igualdad
salarial y la prevención y reparación de los accidentes de trabajo. Y
es previsible un incremento de la
actividad sindical, que seguramente buscará estar en sintonía con lo
anterior.
Dejando de lado a las normas promotoras del empleo, es inusual encontrarse con una intensa actividad normativa y fiscalizadora como la
descrita. Pero se debe reparar en
que las normas (seguros, fiscalización, sanción y prevención de accidentes) y las posibles medidas de fiscalización son una reacción a la presión social y de los medios de comunicación por eventos como la muerte de dos jóvenes en un local de la
cadena McDonald’s, en el que no había las adecuadas medidas de seguridad y de prevención, así como por
el aumento de la violencia de género en el empleo, la desigualdad, entre otras.
Lo anterior me hizo recordar a un
profesor que decía que “la actividad
empresarial se ejercía con la legítima aspiración de ganar dinero, pero con la responsabilidad de hacerlo
correctamente y mejorando la vida
de todos los que están involucrados
en ella”. Y agregaba que “la clave estaba en entender que en la actividad empresarial están comprendidos no solo los accionistas, sino
también los trabajadores, el medio
ambiente, los clientes y la sociedad en su conjunto”. La gracia, decía él, no estaba en ganar dinero y
crecer, sino en hacer crecer a los
demás, en todos los ámbitos posibles, construyendo así una sociedad más justa.
La frase mencionada cobra hoy
plena actualidad. No se trata solo
de cumplir la ley, sino de ir más
allá y enfocarse en las personas,
los valores y en la sociedad, porque la actividad empresarial es, en
esencia, transformadora.
Algunos dirán que hacer eso solo trae más carga sobre los empleadores formales y dificulta que
los informales dejen de serlo. Pero, sin restarle importancia a esa
posición, las recientes normas y
los hechos que las han motivado
nos están diciendo que es necesaria la prevención y centrarse en
las personas, protegiéndolas, capacitándolas, haciéndolas más
productivas.
Hay allí un imperativo para las empresas. El Estado
está haciendo su parte, ampliando la cobertura para la prevención y los regímenes laborales que
han sido exitosos. Ojalá continúe
así y cree además las condiciones
para que las empresas sean más
productivas.
Finalmente, hay un mensaje
claro que nos da la sociedad y el
momento por el que ella pasa: la
sociedad va a reaccionar no solo
contra el Estado sino contra todos
aquellos que no perciban que las
personas son el eje de la sociedad
y que hay que apostar por ellas,
protegiéndolas, capacitándolas y
respetándolas.
Fuente: gestión.pe

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